Tecnología militar al auto familiar

Puede que la ingeniería militar tenga medios oscuros para llegar a un fin (matar gente…), pero la realidad es que gracias al impulso de los gobiernos en ella a través de inversiones multimillonarias, nuestra vida tecnológica común da pasos de gigante que acaban aprovechándose de estos tirones.

Y es que con el panorama de la competición cada día más limitado, donde se trata de prescindir cada vez más de todo lo electrónico a favor del espectáculo ya no se puede contar con las carreras para mejorar “la raza” de los coches de calle, pues el 99% de sus desarrollos no tienen aplicación práctica en el mundo real a excepción de lo que se vea en el rally.

Pero allí donde las carreras no cubren su objetivo inicial, hay un montón de nuevas tecnologías que, en su día, nacieron para los aviones de combate, y que cada día más, se están aplicando a nuestros coches.

El sistema de posicionamiento por satélite o GPS fue desarrollado con fines militares, y de haber tenido que esperar a ver su desarrollo por motivos comerciales civiles, y con inversiones  acordadas, todavía no tendríamos, probablemente, navegadores en nuestros vehículos. De esta manera los aviones pudieron prescindir de sus sistemas de navegación inerciales mirando al firmamento para posicionarse respecto a estrellas, para pasar a emplear el sistema de satélites geo-estacionarios de gran precisión.

Los mismos aviones de combate también introdujeron, con el fin de gestionar las informaciones del radar y del GPS, las primeras pantallas multifuncionales, los MFD, en sus cabinas, a fin de simplificar la carga de trabajo de los pilotos. Estos monitores multifuncionales, como el GPS, también están entrando ahora con fuerza en el mundo moderno del automóvil. Porque ya no se entiende un coche nuevo sin un enorme display táctil LCD en la parte central del tablero. ¿Otra aplicación venida directa del mundo de la aviación? Los HUD, o Head Up Display, que reflejan datos de vuelo sobre pantallas transparentes empleada en los aviones de combate y que ahora está disponible en coches de General Motors, BMW, ayudando a retirar menos todavía la vista de la ruta para controlar velocidades o direcciones del GPS.

Otro campo muy empleado en los aviones de combate y que cada día vemos tomar más importancia en los coches son los sistemas HOTAS, que consisten en tratar de evitar por todos los medios que el piloto tenga que retirar los mandos del acelerador y del mando de vuelo para gestionar las diversas acciones del vehículo. En nuestros coches esto lo hemos visto primero con los volantes multifuncionales, que ya permiten controlar desde la radio y el navegador hasta el programador de la velocidad de crucero, y a los que se añaden ahora también las levas de cambio de marcha. Todo para que podamos tener el 100% del tiempo las manos en el volante.

Al futuro de estos avances lo podemos evaluar en algunas funciones que ya tienen los aviones como el Typhoon y que todavía no tienen aplicación directa en los coches. En este avión los pilotos cuentan ahora con un casco con los datos reflejados en la pantalla del mismo.

De esta manera, más allá del HUD, el piloto puede seguir con la mirada objetivos o rutas en una suerte de “realidad aumentada”, lo que maximiza la comprensión del entorno y facilita el vuelo, al tiempo que se pueden simplificar las cabinas. ¿Cómo llegará esto a los coches?. Pues de la mano de un objeto en pleno desarrollo ahora mismo, pero que está llamado a ser “la próxima gran cosa”: Las GoogleGlass, las gafas Google de realidad aumentada.

Con un sistema así se pueden consultar las direcciones del navegador con unas lentes de realidad aumentada que, además, interpretan lo que se está viendo para alertar de peligros (peatones, objetos, semáforos rojos…), y mostrar información importantes del vehículo (velocidad, nivel de combustible…). ¿Resultado final? Pues el coche sin tablero de instrumentos al uso.

Una suerte de “salón con ruedas”, donde la relojería que ahora conocemos, o las pantallas multifuncionales serán redundantes, ante el uso de este tipo de pantallas/lentes de realidad aumentada que nos permitirán conducir más seguros, con menos cansancio.

¿Hay algo más que podamos traer del mundo de los aviones? En los aviones de combate como el Eurofighter se han logrado diseños de vehículos extremadamente manejables y rápidos gracias a no estar atados a las leyes de la física en equilibrio estable.

El mundo del automóvil va por ese camino. Estamos muy acostumbrados a diseñar coches que, si nosotros no tocamos nada, tiendan a ir rectos. Pero esto tiene sus contras: las geometrías de la dirección y de la suspensión son fijas,  desgastan neumáticos y coaccionan y coartan la capacidad de cambiar de dirección de manera brusca a los coches.

A medida que estos sistemas sigan evolucionando y la dirección del vehículo sea controlada por controladores independientes para cada rueda. A partir de ese momento se podrán fabricar coches con geometrías extremas (0º de avance, por ejemplo, y 0º de convergencia), con los que podremos circular de manera más ágil y rápida pero también más segura gracias a una computadora que ajustará el alineado de la suspensión a la condición de manejo.

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