China anuncia que comprará aviones de combate y submarinos rusos

China se ha comprometido a comprar 24 aviones de combate y 4 submarinos rusos, la mayor venta de armas de Moscú a Pekín en los últimos diez años, informó este lunes la prensa oficial china.

Este acuerdo fue concluido poco antes de la visita del nuevo presidente chino Xi Jinping a Rusia, informó el Diario del Pueblo, órgano de difusión del Partido Comunista de China (PCCh). Xi dejó Moscú el domingo, tras una visita de tres días.

El acuerdo prevé la venta de 24 aviones de combate Soukhoi Su-35 y de cuatro submarinos, dos de los cuales serán construidos en China. El órgano de información no indicó el monto del contrato.

Las negociaciones incluyen también sistemas de misiles rusos S-400, aviones de transporte militar Iliushin IL-476 (versión modernizada del IL-76), aviones cisterna IL-78 y motores de avión Saturno 117S, según el Diario del Pueblo.

En el pasado, China era el principal cliente de la industria militar rusa, pero poco a poco se fue emancipando. Sin embargo, según los expertos, Pekín sigue interesado en adquirir tecnología rusa para desarrollar su propia industria de armamento, a menudo copiando.

China anunció a principios de mes un aumento significativo de su presupuesto militar para el año 2013, lo que levantó la inquietud de países vecinos, como Japón.

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El F-35, el avión militar más caro de la historia

Durante las próximas dos décadas, Washington reemplazará buena parte de su flota actual con miles de esas máquinas producidas principalmente por Lockheed Martin, que asegura que entregará el avión más avanzado del mundo para incrementar la seguridad del país a un precio asequible.

Sus detractores presentan una larga lista de críticas: dicen que el precio del programa es muy alto, la producción está retrasada, el proyecto está plagado de problemas tecnológicos, el avión no responde a las necesidades del país y además puede verse afectado por los recientes recortes presupuestarios.

Para desenmarañar esta polémica, BBC Mundo recorrió con dos ex pilotos militares el centro privado de demostraciones del F-35, en el estado de Virginia, y habló con dos analistas que son críticos del proyecto.

• El programa del F-35 (llamado oficialmente F-35 Lightning II o Joint Strike Fighter) tiene tres modelos que varían en la forma cómo despegan y aterrizan

•  Nueve países forman parte del programa: Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Holanda, Turquía, Canadá, Australia, Dinamarca y Noruega

•  Es un avión de quinta generación con tecnología furtiva y según sus fabricantes está diseñado para todo tipo de misiones

•  Su velocidad máxima es 1.930 kilómetros por hora y sus armas estarán guardadas internamente para evitar que sean detectadas

•  Sus fabricantes dicen que para 2016 quieren construir un F-35 al día

•  El programa actualmente está en su fase de pruebas de desarrollo hasta 2016. Luego comenzarán las pruebas operativas en escenarios más tácticos. Se espera que puedan estar en combate al final de la década

En la sede de Lockheed Martin en Arlington, Virginia, un piso entero está dedicado a su proyecto bandera, el F-35, una aeronave que está en una fase inicial de pruebas con miras a que pueda ser desplegado al final de esta década.

Hay réplicas grandes y pequeñas, animaciones, un motor en tamaño original, radares y hasta un simulador de vuelo con enemigos virtuales para derribar.

Dos expilotos de combate y ahora ejecutivos de Lockheed Martin -Steve Callaghan y Robert Rubino- reciben a BBC Mundo para explicar por qué consideran que “este es el avión del futuro”.

Describen que el avión tiene tecnología furtiva fue diseñado para combatir en cualquier campo de batalla y cuenta con capacidades inigualables de ataque. Es, en pocas palabras, un avión descrito a punta de superlativos: “el más letal”, capaz de sobrevivir en los ambientes “más hostiles” y “altamente costo-eficiente”.

Y además se trata del programa de adquisición militar más grande del mundo, según Lockheed Martin.

Los planes actuales estipulan que por casi US$400.000 millones de dólares, las fuerzas armadas de EE.UU. adquirirán 2.443 de estos aviones hasta 2036 para renovar buena parte de su flota.

Y en este proyecto no están solos: otros ocho países -como Reino Unido, Italia y Holanda- también forman parte del programa de desarrollo, con lo que el número total estimado de F-35 superará los 3.000.

Robert Rubino dice en ese sentido que cuando haya algún conflicto internacional, estos países podrán volar de manera mucho más efectiva y completar las misiones más rápidamente porque todos van a estar usando el mismo tipo de avión.

Pero el F-35, además de recibir loas, también ha sido bombardeado con críticas.

Hace apenas unas semanas, el Pentágono suspendió por un problema técnico los vuelos de los F-35, la segunda vez en dos meses que esto ocurre. Y si bien poco después anunció su reanudación, el incidente sirvió para recordar los muchos problemas que ha tenido el programa.

Un informe de junio del año pasado de la Oficina de Auditoría del Gobierno de EE.UU. (GAO, por sus siglas en inglés), dijo que “en los últimos dos años, el programa ha sido reestructurado de manera extensiva para afrontar resultados relativamente pobres en costo, programación y rendimiento”.

Una pregunta que ha surgido desde el primero de marzo es si el “secuestro” automático de gastos en que incurrió el gobierno de EE.UU. puede afectar el programa de los F-35.

Los recortes

El Pentágono le entregó a Lockheed Martin US$334 millones horas antes de la fecha límite del primero de marzo. El dinero no se verá afectado por los recortes, lo que tal vez resalta la importancia que el gobierno de EE.UU le da a este proyecto.

BBC Mundo contactó a Peter Singer, experto en iniciativas de defensa del centro de estudios Brookings, quien dijo que a pesar de tener muchos contratos asegurados, el F-35 puede verse afectado.

“La apretada situación presupuestaria de EE.UU., que continuará más allá de cómo se desarrolle el secuestro de gastos, presiona un programa que ya tiene demoras y costos crecientes”.

Singer agrega que no cree que el programa vaya a ser cancelado, pues se considera “demasiado grande para fallar”, pero sí cree que se reducirá el número de aviones en comparación con las “cifras fantasiosas que se mencionaron hace algunos años”.

En Lockheed Martin también dicen que van a terminar afectados de uno u otro modo, aunque no detallaron cómo.

“No hay manera de que el ‘secuestro’ golpee al Pentágono con recortes del 9% al 13% y el F-35 permanezca sin ser afectado”, dice Michael Rein, jefe de comunicaciones del F-35.

El documento describe una demora de seis años en la producción, dice que los precios por unidad se duplicaron desde el comienzo del programa en 2001 y agrega que el costo total de compra se ha incrementado en 42% desde 2007.

Tecnología militar al auto familiar

Puede que la ingeniería militar tenga medios oscuros para llegar a un fin (matar gente…), pero la realidad es que gracias al impulso de los gobiernos en ella a través de inversiones multimillonarias, nuestra vida tecnológica común da pasos de gigante que acaban aprovechándose de estos tirones.

Y es que con el panorama de la competición cada día más limitado, donde se trata de prescindir cada vez más de todo lo electrónico a favor del espectáculo ya no se puede contar con las carreras para mejorar “la raza” de los coches de calle, pues el 99% de sus desarrollos no tienen aplicación práctica en el mundo real a excepción de lo que se vea en el rally.

Pero allí donde las carreras no cubren su objetivo inicial, hay un montón de nuevas tecnologías que, en su día, nacieron para los aviones de combate, y que cada día más, se están aplicando a nuestros coches.

El sistema de posicionamiento por satélite o GPS fue desarrollado con fines militares, y de haber tenido que esperar a ver su desarrollo por motivos comerciales civiles, y con inversiones  acordadas, todavía no tendríamos, probablemente, navegadores en nuestros vehículos. De esta manera los aviones pudieron prescindir de sus sistemas de navegación inerciales mirando al firmamento para posicionarse respecto a estrellas, para pasar a emplear el sistema de satélites geo-estacionarios de gran precisión.

Los mismos aviones de combate también introdujeron, con el fin de gestionar las informaciones del radar y del GPS, las primeras pantallas multifuncionales, los MFD, en sus cabinas, a fin de simplificar la carga de trabajo de los pilotos. Estos monitores multifuncionales, como el GPS, también están entrando ahora con fuerza en el mundo moderno del automóvil. Porque ya no se entiende un coche nuevo sin un enorme display táctil LCD en la parte central del tablero. ¿Otra aplicación venida directa del mundo de la aviación? Los HUD, o Head Up Display, que reflejan datos de vuelo sobre pantallas transparentes empleada en los aviones de combate y que ahora está disponible en coches de General Motors, BMW, ayudando a retirar menos todavía la vista de la ruta para controlar velocidades o direcciones del GPS.

Otro campo muy empleado en los aviones de combate y que cada día vemos tomar más importancia en los coches son los sistemas HOTAS, que consisten en tratar de evitar por todos los medios que el piloto tenga que retirar los mandos del acelerador y del mando de vuelo para gestionar las diversas acciones del vehículo. En nuestros coches esto lo hemos visto primero con los volantes multifuncionales, que ya permiten controlar desde la radio y el navegador hasta el programador de la velocidad de crucero, y a los que se añaden ahora también las levas de cambio de marcha. Todo para que podamos tener el 100% del tiempo las manos en el volante.

Al futuro de estos avances lo podemos evaluar en algunas funciones que ya tienen los aviones como el Typhoon y que todavía no tienen aplicación directa en los coches. En este avión los pilotos cuentan ahora con un casco con los datos reflejados en la pantalla del mismo.

De esta manera, más allá del HUD, el piloto puede seguir con la mirada objetivos o rutas en una suerte de “realidad aumentada”, lo que maximiza la comprensión del entorno y facilita el vuelo, al tiempo que se pueden simplificar las cabinas. ¿Cómo llegará esto a los coches?. Pues de la mano de un objeto en pleno desarrollo ahora mismo, pero que está llamado a ser “la próxima gran cosa”: Las GoogleGlass, las gafas Google de realidad aumentada.

Con un sistema así se pueden consultar las direcciones del navegador con unas lentes de realidad aumentada que, además, interpretan lo que se está viendo para alertar de peligros (peatones, objetos, semáforos rojos…), y mostrar información importantes del vehículo (velocidad, nivel de combustible…). ¿Resultado final? Pues el coche sin tablero de instrumentos al uso.

Una suerte de “salón con ruedas”, donde la relojería que ahora conocemos, o las pantallas multifuncionales serán redundantes, ante el uso de este tipo de pantallas/lentes de realidad aumentada que nos permitirán conducir más seguros, con menos cansancio.

¿Hay algo más que podamos traer del mundo de los aviones? En los aviones de combate como el Eurofighter se han logrado diseños de vehículos extremadamente manejables y rápidos gracias a no estar atados a las leyes de la física en equilibrio estable.

El mundo del automóvil va por ese camino. Estamos muy acostumbrados a diseñar coches que, si nosotros no tocamos nada, tiendan a ir rectos. Pero esto tiene sus contras: las geometrías de la dirección y de la suspensión son fijas,  desgastan neumáticos y coaccionan y coartan la capacidad de cambiar de dirección de manera brusca a los coches.

A medida que estos sistemas sigan evolucionando y la dirección del vehículo sea controlada por controladores independientes para cada rueda. A partir de ese momento se podrán fabricar coches con geometrías extremas (0º de avance, por ejemplo, y 0º de convergencia), con los que podremos circular de manera más ágil y rápida pero también más segura gracias a una computadora que ajustará el alineado de la suspensión a la condición de manejo.

China supera a Gran Bretaña en el lucrativo negocio de las armas

Alemania y Francia siguen siendo los terceros y cuartos exportadores del mundo de armas. Gran Bretaña por primera vez deja el quinto lugar para cedérselo a China. La gran potencia asiática sigue a pasos agigantados aumentado su economía militar tanto para uso interno como para la exportación. El continente asiático es en estos momentos el gran cliente de este mercado que no conoce las crisis.

Naciones Unidas, (IPS) – Después de desbancar a Japón del puesto de segunda economía del mundo, China logra ahora otro hito: desplazar a Gran Bretaña como quinto mayor proveedor de armas del planeta. En un nuevo estudio divulgado esta semana el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés) señala que «esta es la primera vez que China está entre los cinco principales exportadores de armas, desde el final de la Guerra Fría».

Ante la pregunta de cómo se comparan las armas chinas con los sistemas más sofisticados utilizados por Occidente, Paul Holtom, director del Programa de Transferencias de Armas del Sipri, explica que «tal vez sea más pertinente preguntar cómo se comparan las armas chinas de exportación con las que ofrecen Rusia, Ucrania, etcétera, dado que es con estos proveedores que China tiene probabilidades de competir a corto y mediano plazo».

Holtom señala que el perfil de los receptores de armas chinas son predominantemente estados de bajos ingresos en Asia, África, Medio Oriente y América. El ascenso de China ha estado impulsado principalmente por las compras a gran escala de armas por parte de Pakistán, país que fue descrito por un delegado chino como «nuestro Israel».

Estados Unidos es actualmente el mayor proveedor de armas a Israel, su histórico aliado político y militar, que está fuertemente protegido contra toda forma de sanción en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Según el Sipri, los cinco mayores proveedores de armas convencionales entre 2008 y 2012 fueron Estados Unidos (30 por ciento de las exportaciones mundiales de armas), Rusia (26 por ciento), Alemania (siete por ciento), Francia (seis por ciento) y China (cinco por ciento). Es la primera vez que Gran Bretaña no figura entre los cinco primeros desde que en 1950 el Sipri comenzó su registro.

En general, el volumen de transferencias internacionales de las principales armas convencionales importantes aumentó un 17 por ciento tanto entre el periodo 2003-2007, una cifra similar a la de 2008-2012, según el estudio. Tradicionalmente, los principales exportadores mundiales de armas han sido los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia), único órgano de la ONU con poder para declarar la guerra y la paz. El grupo lo integra también Alemania, actualmente el tercer mayor proveedor de armas.

Además de ser exportadora, China también fue una importadora clave de armas durante el período 2008-2012. Asia y Oceanía representaron casi la mitad (47 por ciento) de las importaciones mundiales de las principales armas convencionales. Los cinco mayores importadores mundiales del arsenal mundial fueron India (12 por ciento), China (seis por ciento), Pakistán (cinco por ciento), Corea del Sur (cinco por ciento) y Singapur (cuatro por ciento), todos asiáticos.

Estas adquisiciones se producen en un momento de escalada de tensiones en torno a disputas territoriales en los mares de China del Este y del Sur. Holtom señala que es difícil dar una explicación definitiva sobre si la mayoría de los países en desarrollo se veían atraídos por las armas chinas debido a los precios más bajos, o a que Pekín no impone condiciones políticas, incluidos estándares de derechos humanos.

El coste y también los términos de los acuerdos –por ejemplo préstamos a largo plazo con intereses bajos, trueques, etcétera- obviamente son y serán un elemento importante en las consideraciones de compra, sostiene el director del Programa de Transferencias de Armas del Sipri.

La cuestión de la «seguridad del suministro» también sería un factor

Desde la perspectiva de algunos analistas en Moscú, por ejemplo, la decisión de Rusia de incluir sus sistemas S-300 dentro del embargo de armas a Irán perjudicó la reputación del país como «fuente segura de suministros de armas», y se teme que China termine beneficiándose de esto.

Holtom explica que Wikileaks, la organización con base en Internet que ha publicado documentos clasificados, señala que las empresas chinas también son sensibles a las preocupaciones sobre los derechos humanos y a la presión de Estados Unidos. «Pero es probable que todavía se los vea como una ‘fuente segura de suministros de armas’ comparada con algunos de los otros grandes proveedores que evalúan las exportaciones de armas contra una más amplia gama de criterios que China», plantea. «Por ejemplo, estados miembro de la Unión Europea aplican los ocho criterios de la Posición Común del bloque sobre serias violaciones a los derechos humanos y al derecho humanitario internacional, el impacto sobre los conflictos y la inestabilidad y los riesgos de desvío», explica.

Según el directivo del Sipri, los tres principios de la venta de armas de China son: contribución con la capacidad de autodefensa del estado receptor; no perjudicar la paz, seguridad y estabilidad de la región o del mundo; y no interferir en los asuntos internos del país receptor. Holtom también destaca que se han producido acontecimientos muy significativos en relación a la industria armamentista de China desde sus reformas de fines de los años 90.

Sin embargo, también enfatiza que algunos sectores chinos pueden ofrecer sistemas más avanzados que otros, y que también hay una diferencia entre los sistemas producidos por el Ejército de Liberación Popular y los que se fabrican para su exportación. Entre los ítems que el Sipri incluye en sus datos sobre entregas figuran el bajo coste y los sistemas anticuados, como los aviones de combate F-7.

Sin embargo, el JF-17/FC-1 que se ha desarrollado y vendido a Pakistán, constituye un factor importante para el ascenso de China en las estadísticas del Sipri. Y otros estados tienen interés en el mismo. Como el avión de combate J-10, estos elementos contienen componentes rusos que pueden ser determinantes en cuanto a las perspectivas de exportación y a sus posibilidades de competir en el mercado.

En relación a los tanques, vehículos blindados, artillería, fragatas, misiles antibuques y Sistemas Portables de Defensa Aérea, China se ha garantizado algunos clientes, tal vez atraídos por los costos más bajos de estos productos. También se señala que tanto los equipos como los términos de los acuerdos y el entrenamiento están mejorando.